Salen a la luz declaraciones sobre la primera denuncia contra Felipe Berríos: “Me siento cómplice guardando silencio”

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Durante la noche de este viernes se conocieron nuevos detalles respecto a las acusaciones por “hechos de connotación sexual” contra Felipe Berríos.

Desde que el pasado 29 de abril una mujer adulta denunció ante la Compañía de Jesús haber sido víctima del sacerdote Felipe Berríos cuando ella era menor de edad, la orden religiosa encargó establecer qué tan verosímil era el relato para enviar los antecedentes al Vaticano.

Un medio de comunicación contactó a la denunciante, quien tiene 32 años en la actualidad, y gracias a terapias psicológicas habría logrado “desbloquear” episodios de abuso ocurridos en su infancia.

“Felipe se volvió muy cercano a toda mi familia, convirtiéndose en el confesor y guía espiritual de mis abuelos, mi mamá y otra tía, quienes lo consideran un gran amigo”, cuenta en la denuncia, donde detalla que esta cercanía se dio luego de que otro familiar falleciera en un accidente aéreo.

Asimismo, en sus declaraciones, la joven afirma que cuando tenía 14 años su madre la llevó a la oficina de Berríos en Infocap, pues había presentado episodios de angustia tras mantener relaciones sexuales con su pololo de la época.

“Felipe comenzó a hacerme cariño en la rodilla mientras la conversación derivó en mi inconformidad con mi cuerpo, en lo insegura que me sentía frente al mismo”, relató la presunta víctima.

 “En un momento me pidió que me pusiera de pie. Él siguió sentado en su silla y empezó a realizar tocaciones con sus dos manos en mis brazos, abdomen, muslos y glúteos, en virtud de su posición de poder y la vulnerabilidad en la que yo me encontraba”, explicó la mujer.

“Me hizo darme vuelta mientras seguía pasando sus manos y diciéndome: ‘Pero si estás súper bien’. Luego me dio una palmada en los glúteos y me volví a sentar. Al final del encuentro, el denunciado me absolvió de mis pecados, como se hace en una confesión católica”, añadió.

Sin embargo, no habría sido solo un episodio, puesto que la denunciante aseguró que en mayo del año pasado inició una terapia “más intensa” que la ayudó a recordar hechos graves de abuso, los que habrían ocurrido durante su infancia, en la sacristía del Colegio San Ignacio El Bosque.

“Comienzo a sentir como su tuviera su vello púbico en mi cara (…) veo imágenes de sus piernas desnudas, me veo sentada al lado de él, sobre una cama o sillón, yo chica, a los siete u ocho años”, detalló.

En la denuncia, además, la mujer explica que “a pesar de que las imágenes del abuso cuando niña, a mis siete u ocho años, se muestran inconexas, sueltas, como imágenes aisladas, tengo la certeza de que Felipe Berríos abusó de mí en esa época“.

“Siento que tengo la responsabilidad de alertar a quienes corresponda, de manera de evitar que situaciones como las que viví puedan seguirse repitiendo, de modo de evitar sufrimiento en aquellas personas que puedan estar en contacto con Felipe Berríos. Me siento incómoda y cómplice guardando silencio, sabiendo que mi testimonio pudiese ayudar a otras mujeres”, cerró.

Mientras tanto, debido a la conmoción pública provocada por estas acusaciones, Felipe Berríos se “autodenunció” ante la Fiscalía, asegurando ser inocente y solicitando defenderse de la manera más transparente posible.

No obstante, la Fundación para la Confianza -que ofrece orientación psicológica y jurídica a víctimas de abuso sexual infantil- recibió nuevas denuncias contra el sacerdote.

De hecho, el abogado Juan Pablo Hermosilla señaló que estas “van desde acciones muy inapropiadas, extraordinariamente inapropiadas y dañinas con jóvenes menores de edad, a conductas en que hay delito”.

Redacción GossipChile. Con información de Página 7.

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